Archive for Febreiro, 2011

Feb 28 2011

Manuel Vicent: Armario

Por fin llegó el día en que, al abrir un armario, le cayó el cadáver encima. Al parecer no se trataba de un fiambre humano, como en las novelas de misterio, sino de un montón de objetos olvidados que, de pronto, se derrumbaron y estuvieron a punto de aplastarle. Así comenzó para este hombre la revelación. En ese momento se dio cuenta de que vivía rodeado de cosas inútiles que no le interesaban absolutamente nada. Tenía montones de libros apilados en las sillas que nunca leería; cajas llenas de revistas, catálogos y recortes de periódicos bajo la cama, trajes apolillados en los arcones, que ya no se podía abrochar; zapatos viejos en las cajoneras, docenas de envases de medicinas caducadas; sobres de bancos, facturas, cartas y recibos; aparatos ortopédicos de algún antepasado muerto, la bicicleta estática que no usaba, trastos y cacharros por todas partes, antiguos regalos de boda y recuerdos de viajes. La sensación de estar rodeado de elementos estúpidos que coartaban su espacio y amenazaban con ahogarle se convirtió en una psicosis angustiosa al transferirla igualmente a personas, ideas y fantasmas, que penetraban diariamente en su vida por todas las ventanas con la intención de estrangularle. Aquel día decidió hacer limpieza. Convencido de que nada hay más profundo que el vacío ni más bello que una pared blanca comenzó a regalar muebles, a vaciar armarios, a meter los cachivaches más insospechados en bolsas de basura y a tirarlo todo en el contenedor de la esquina. Fue un trabajo heroico que duró varias jornadas, en las que no se permitió ninguna duda, ninguna nostalgia. En la casa sólo quedaron una cama, una mesa, cuatro sillas, muy pocos libros, unos cubiertos y algunos platos, una botella de whisky, jabón y cepillo de dientes, sales de baño, cinco cuadros muy escogidos y el equipo de música, que ahora hacía sonar un concierto de Mozart para clarinete y orquesta cuyas notas reverberaban con una nitidez extraordinaria por primera vez en un espacio desnudo. Al experimentar en su interior la poderosa carga que liberaba el vacío, mientras sonaba Mozart, se juró llevar esa ardua conquista también a su vida. En adelante ningún odio ni resentimiento ensuciarían su cerebro, no dejaría que ningún idiota le robara un segundo de su tiempo, ninguna comida basura entraría en su cuerpo como tampoco ninguna noticia estúpida alimentaría su espíritu. Era consciente de que sólo así, al abrir el armario, no le volvería a caer su propio cadáver encima.
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Do libro El cuerpo y las olas

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Feb 26 2011

Axorufar

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Limpar

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Feb 24 2011

Alquicerna da fiañase

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Armario


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Na imaxe o armario das Crónicas de Narnia

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Feb 22 2011

Herba de namorar

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Isabel é a última en entrar na clase. O brillo nos ollos e os movementos eléctricos delatan o seu estado de excitación. Sara, Paula e Laura crúzanse olladas interrogantes. A Sara non lle dá chegado o recreo para saber o que lle pasa. Preocúpalle Isabel. Desque lle morrera o pai, había tres meses, non era a mesma.
Soa a campá que anuncia o recreo. As catro rapazas van correndo ao seu curruncho no piñeiral. Isabel saca da súa bolsa unha planta de flores brancas.
– Mirade, isto é herba de namorar. Atopouna onte miña avoa cando iamos polo acantilado e contoume que se se mete no peto do rapaz que queres que se namore de ti, pois acaba namorado de ti para toda a vida, pero hai que facelo sen que el o saiba. Trouxen para todas.
Isabel tronzaba anacos da planta ao tempo que Paula e Laura non disimulaban a súa ledicia. A Sara dáballe voltas a cabeza cando colleu a súa ponliña.
Rematado o recreo volveron á clase agás Sara que foi ao baño. Abriu a ventá e tirou o seu cacho de planta ao mar. Quería librarse axiña da tentación, non fose o demo que puxera a planta no peto do seu mozo. Podía pasar que, co tempo, el deixase de gustarlle e non sería xusto que o pobre seguise namorado dela toda a vida.

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Feb 20 2011

Mornar

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Namorar


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A foto é de Codrin Lupei

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Feb 18 2011

Arreifa

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Herba


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Imaxe atopada aquí

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Feb 16 2011

Jaime Sabines: Que costumbre tan salvaje

¡Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!, ¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la faz de la tierra! Es tratarlos alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir.

Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?

Por eso me sobrecoge el entierro. Aseguran las tapas de la caja, la introducen, le ponen lajas encima, y luego tierra, tras, tras, tras, paletada tras paletada, terrones, polvo, piedras, apisonando, amacizando, ahí te quedas, de aquí ya no sales.

Me dan risa, luego, las coronas, las flores, el llanto, los besos derramados. Es una burla: ¿para qué lo enterraron?, ¿por qué no lo dejaron fuera hasta secarse, hasta que nos hablaran sus huesos de su muerte? ¿O por qué no quemarlo, o darlo a los animales, o tirarlo a un río?

Habría que tener una casa de reposo para los muertos, ventilada, limpia, con música y con agua corriente. Lo menos dos o tres, cada día, se levantarían a vivir.
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Do libro Uno es el poeta. Antología

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Feb 14 2011

Delitio dos estafados

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Cemiterio

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Feb 12 2011

Estafado

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Morto


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A foto é de Virxilio Viéitez

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Feb 08 2011

Carlos Fontes: Faltan tormentas

Os discursos non entenden
a linguaxe dos soños;
a vida sobreactúa para nós.
Faltan tormentas, disparates,
que poñan un pouco de orde.

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Do libro Quero colo

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